Solo palabras (Reeditado)- Cortafuego 2017

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Hay palabras ardientes
que todo lo arrasan,
incitan a echar el pestillo
para que no se extinga su llama.
Arqueando el cuerpo,
su relámpago recorre la espalda,
se ramifica como un delta
y sale al mar donde acaba.

Hay palabras misterio,
inasibles, oxidadas,
siempre existieron
aunque nunca fueron pronunciadas.
Son como gemas, pulidas y raras,
aparecen cuando menos lo esperas,
para elevar la mirada.

Palabras invisibles,
ocultas entre líneas,
convictas y marginadas,
de las que nadie supo a tiempo
porque estaban enredadas,
en la prisa, en el miedo, en la distancia.
Ni sombra de lo que fueron,
son palabras resignadas,
que saltan al vacío debidamente maquilladas.

Hay palabras amantes,
siempre dispuestas,
de las que nunca faltan
cuando uno es feliz.
Son necesarias esas palabras,
para celebrar eclipses,
para borrar distancias.

Las hay que no aman,
políticamente correctas,
de las que abundan en discursos,
informes y cartas certificadas.
Son palabras distantes,
frías y calculadas,
para sellar acuerdos,
para rendir/derrotas.

Hay palabras que odian
y viven agazapadas,
esperando el momento
de hundir su etimología
en nuestras narices despistadas.
Si no saben qué decir disparan,
indiscriminadamente,
para hacernos vulnerables,
callar y sentir nada.

Antonio Soriano Puche, Cortafuegos © 2018 Ediciones en Huida

Parko – Sin ti

Publicamos el video original de Sin ti, esta vez con letra. Hace unos meses presentamos la versión instrumental, aprovechando la cantidad de imágenes que nos brindaron las artistas Ángela Morral y Juliette Katharina pudimos hacer dos videos.
Debo decir algo sobre la letra. Intento poner voz a los sentimientos de alguien que perdió a un ser querido. La muerte les arrebató un futuro lleno de ilusiones, muy prematuramente, sin posibilidad de despedida.
Por cierto, el ramo de rosas lo encontramos aquella mañana en la playa de Torrevieja, donde grabamos el video.
 

Ciudad Centro

 

 

Visitantes con palos de selfie llenan miradores,
bancos y paradas de taxi.
Grupos de turistas recorren la ciudad,
fotografiando aldabas, tejados y murallas,
filas de estudiantes nerviosos atentos al silbato.

En el caos equilibrado
los conductores intercambian su mal humor,
otros pasan de largo, ajenos al tumulto de vuelos charter.
Maletas sortean rastros de perro,
golpeando los bordillos.
Sándalo y piel de cabra, filetes de cordero ensartado.
Es el bazar, como sus ornamentos,
sin principio ni fin.

Leones de resina iluminan escaparates,
coches patrulla flanquean Ciudad Centro.
Fast food, niños en el carroussel,
palomas encapuchadas abanican la tarde.
La catedral dobla su apuesta,
¿Cara o cruz? ¿Luna o espejo?

El viejo palacio sobre el  Darro,
cuya puerta cuesta catorce euros cruzar.
Largas pendientes de adoquines,
los neumáticos percuten notas improvisadas.
Así son las calles, patios de clausura.
Peregrinos con cajones flamencos marcan el paso,
ritmos latinos prendiendo el atardecer.

De una ventana un lamento remasterizado,
entona el cantaor como neblina acariciando los zarzales.
Jamones en montones,
vírgenes rizadas soñolientas entre cafés cortados
y bocadillos para llevar.

Antonio Soriano Puche, Cortafuegos ©2018 Ediciones en Huida

Autoretrato

 

 

Me alejo de la respuesta esperada, de la reacción común denominador.
Serio a primera vista, me abruman las muchedumbres,
camino en sentido contrario cuando empiezan los fuegos artificiales.
Apago la tele, sobre todo si hay niños delante.
Regreso en la operación salida, y no piso los templos,
no por ateo, sino por cuestiones puramente burocráticas.
A veces me hastío de mí y de no tener fuerza suficiente para cambiar el mundo,
con un dibujo y una poesía.
Mi cara lo dice todo, incluso cuando hay que disimular.
Los días sin fruto me derrumbo como un alud.
Me gusta leer, si es posible, las etiquetas.
Voy acompañado de mis circunstancias,
aunque ellas no cuenten conmigo todo lo que quisiera.
Recelo de los días señalados, pues no distingo los auténticos de los falsos.
Prefiero el silencio, en ciertas situaciones,
cuando lo que decimos son frases hechas.
Me gusta madrugar, escuchar el canto de los pájaros,
y no creo que la poesía haya muerto.
Soy natural por ingenuo y humano por naturaleza.
Se me ocurren las respuestas algo tarde,
cuando da igual o el tema de conversación se ha olvidado.
Por eso, si ahora volviera al colegio,
les diría más de cuatro cosas a los profesores.
En otoño renazco con el viento y el caer de las hojas.

A.S.Puche, Cortafuegos ©2018 Ediciones en Huida